camarón
3 de abril 2017
Por: Patricia

Camarón que se duerme… se va a la lista de los 5 mejores lugares para comerlos en la ciudad

Porque no sólo los sábados –aunque sí todos los sábados– puede uno confortar su alma en pena con un aguachile de camarón o de pescado a media tarde.

La primavera ha llegado a la Ciudad de México. Con ella, además de las jacarandas, vienen los calores que despiertan a nuestro #poeta interno que necesita una tostada de pulpo, un ceviche de camarón o un aguachile de pescado acompañado de una fría cerveza escarchada con sal de grano y limón. ¿Ya estamos salivando? Pues bien, estas son –limón más, chile menos– las recomendaciones favoritas entre mercados y clásicos.

2×1: Mercado San Pedro de los Pinos y Mercado de Mixcoac
Más que poner a competir a estos mercados vecinos, optamos por proponerles que experimenten la simbiosis –puede ser sábado y domingo– de los sabores que ofrece cada uno: en el de los Pinos, sobresalen las tostadas de jaiba de Altamar, el local ubicado en el ala de mariscos al fondo del mercado. Quienes rondan este circuito sabrán la pesadilla que puede ser llegar y estacionarse en el mercado de Mixcoac, pero también sabrán que vale la pena la gloria del coctel de ostiones fresquísimos que preparan en Puerto Vallarta.

Altamar

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3. En la Playa Escondida
Sobre Patriotismo, hacia el norte, en la colonia Escandón, un transeúnte cualquiera podrá perderse entre las cinco o seis marisquerías en el cuadrante de José Martí y Patriotismo. Lo cierto es que los mariscos más cotizados están dentro del mercado en Playa Escondida. Aquí la paciencia juega un papel fundamental, pues no hay día u hora de la semana que no esté lleno, pero los comensales son tan fieles porque todo está muy bien servido, es muy barato y no hay pierde con las tostadas de atún, las de marlín y el aguachile. Para compartir (o no), prueba una especialidad: el atún en costra de chicharrón.

Playa Escondida

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4. El Mercadito Peruano
Hace alrededor de un año, en el mercado de San Juan Pugibet en el centro, el chef peruano Miguel Cabrera abrió este pequeño local que se especializa en ceviches peruanos, los cuales se distinguen por su preparación con ingredientes prehispánicos como maíz o papa. Antes que nada hay que probar un mejillón en su concha servido con pico de gallo, elote desgranado, limón y habanero. Lo siguiente es el ceviche limeño o ceviche clásico: pescado con maíz tostado y cebolla morada. Suena simple pero la combinación de sabores con el pescado más fresco que se puede conseguir en la ciudad (muchos restaurantes se surten en este mercado). Otra opción es el ceviche mixto con camarón, calamar y pulpo, trozos de elote, cebolla morada y habanero. Si tienes ganas de experimentar, mira algunas de sus recetas aquí.

El mercadito peruano

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5. * Bonus place: la tradición del Contramar
Un gran pero gran clásico. Abrió en 1998 y ha estado lleno desde entonces. Aquí nació la torta de atún  –con una cama de mayonesa con chipotle, láminas de atún fresco marinado, aguacate y un copete de tiritas de poro frito, una receta cortesía de Gabriela Cámara–. No te sorprendas: es uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Es un amplio espacio donde predominan el blanco y el azul, transmisores de frescura. La cocina está a la vista y puedes pedir mesa o sentarte en la barra. Además de la tostada, recomendamos las patas de cangrejo, y el pescado entero a la talla. Contramar es como un mediodía playero metido en la ciudad.

 

Contramar

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