licenciado verdad
27 de abril 2017
Por: Lucia OMR

Regresan, al fin, “los artistas del Centro” a Licenciado Verdad

A 20 años de la disolución de este extravagante grupo llamado “los artistas del Centro”, está por salir un nuevo libro que promete muchísimo.

Entre 1983 y 1998 un grupo de artistas extranjeros —ingleses, cubanos, estadounidenses, belgas— llegaron al entonces Distrito Federal, específicamente a los departamentos del edificio de Licenciado Verdad 11 y 13, y a la Plaza de Santa Catarina en el Centro Histórico. Allí vivieron, montaron sus estudios, trabajaron, desarrollaron sus proyectos, realizaron exposiciones, fiestas y hasta abrieron un restaurante clandestino para solventar sus gastos.

Elementos que forman parte de la serie Orange Lush, estudio de Melanie Smith en Licenciado Verdad, ca. 1995.

A este grupo, entre los que destacan Francis Alÿs, Melanie Smith, Silvia Gruner, Thomas Glassford, María Guerra, Guillermo Santamarina, Eduardo Abaroa y Pablo Vargas Lugo, se le conoce en la historia del arte como “los artistas del Centro”. Ediciones MP –fundada por Patrick Charpenel, Maricris Herrera y Moisés Cosío– con el apoyo de J.P. Morgan, está por imprimir un libro sobre ellos titulado Licenciado Verdad. Editado por Patricia Sloane y Kurt Hollander, lo fascinante del libro es que se basa, más que en investigaciones académicas (como la mayoría de los libros anteriores que hablan de ellos), en testimonios personales de los mismos artistas y en textos de testigos de esta alucinante escena artística que se desarrolló en gran parte en este edificio del centro en el México de los 80 y 90.

Hollander cuenta, por ejemplo, cómo se volvió costumbre que los “extranjeros” de Santa Catarina y Licenciado Verdad mostraran sus obras o hicieran performances en sus propios departamentos, y que a veces consiguieran vender lo suficiente para terminar el día en La Faena, en la calle 16 de Septiembre. O que, al parecer, cada sábado los artistas se reunían en el llamado Mel’s Café, “ni más ni menos que el propio departamento de Melanie Smith transformado en brunch por la artista, quien lograba de esa manera comer el resto de la semana”.

Alejandro Díaz, Alex Veness y Eugenia Vargas trabajando en Licenciado Verdad, ca. 1990.

 

Francis Alÿs, Melanie Smith, Kurt Hollander y Alejandro Díaz en Mel’s Café, Plaza de Santa Catarina, ca. 1991.

Esta llegada de los artistas al Centro Histórico, se debió sobre todo a las rentas baratas de enormes departamentos de techos altos que les permitían hacer obra de gran escala, almacenar material y hacer exposiciones en sus muros “que rivalizaban con la mayoría de las galerías y museos locales”. Pero también era un epicentro ideal para vivir gracias a la enorme y diversa oferta de talleres de oficios, comercios, bares, cantinas, mercados y loncherías que les quedaban cerca. En pocas palabras, el Centro era la inspiración y materia prima y con que desarrollaban todos sus proyectos.

“Las extrañas mezclas de objetos que se encontraban en la calle eran más complejas que los ready-mades del mundo del arte. Más que cualquier escuela de arte, el Centro mismo y la actividad económica informal que se desarrollaba en él enseñaron a estos artistas a ampliar las prácticas artísticas y crear un arte no convencional”, señala Hollander en Licenciado Verdad.

Melanie Smith y Francis Alÿs en la calle Moneda, Centro Histórico, ca. 1991.

Thomas Glassford en su estudio, ca. 1992.

Hoy en día, a 20 años de la disolución del grupo, o a 20 años de que el último de los artistas saliera del edificio de Licenciado Verdad, se considera a este periodo como un capítulo fundamental y un parteaguas en la historia del arte. A los “artistas del Centro”, es más, se les atribuye el paso o la transformación del arte contemporáneo local a global “sin que nos diéramos cuenta”.

Licenciado Verdad promete ser un nuevo estudio de la historia del arte de este periodo y grupo artístico, pero además, por todos los testimonios e invaluables fotos, ayuda a imaginar y entender la Ciudad de México de los 80 y 90 de manera amena y estimulante. Como pocos libros de su tipo, éste renueva en cualquiera una profunda infatuación (tan necesaria) por la Ciudad de México y su inverosímil engranaje de encuentros e historias.

Dominique Liquois y María Guerra en Licenciado Verdad, 1982.

 

Habitación de María Guerra en Licenciado Verdad, 1982.

Será el primer volumen de una trilogía sobre grupos y espacios de arte contemporáneo en México en la década de los 90 y estará en librerías especializadas a finales de junio.

Exit mobile version