amor al testimonio
10 de octubre 2017
Por: Patricia

Por amor al testimonio: 5 locales cuentan su historia en el 19s

Por amor al testimonio recupera la historia de trabajadores en la Condesa que desde sus negocios y locales aportaron a la reconstrucción después del #19s.

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Esta serie de retratos recupera el testimonio de trabajadores en la Condesa quienes, desde sus negocios y locales, aportaron a la reconstrucción del barrio horas –y días– después del #19s. A todos les hicimos dos preguntas:

1. ¿Dónde estabas durante el temblor?

2. ¿Qué hiciste después?

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Andrés B. Durán, barista en Café Medianoche
Fernando Montes de Oca 64, Condesa

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Cuando fuimos a ayudar a Ámsterdam y Laredo fue una adrenalina que nunca había sentido en mi vida, pues ves a toda la gente paniqueada porque no tenemos educación civil, no nos han enseñado qué hacer en estos casos. Todo mundo intenta hacer cosas, pero a veces nos estorbamos entre nosotros, y pues era un caos, había mucha disputa entre todos y no llegaba alguien que pudiera organizar a tanta gente que quería ayudar. Recuerdo la cara de la gente que estaba impresionada. Tratamos de ponernos de acuerdo y se intentaba pero era imposible porque era muchísima gente.
Si pudiera resumir al pueblo mexicano en una palabra sería hospitalario. Creo que es una palabra que resume todo lo que pasó el martes. Todos fuimos hospitalarios unos con otros y solidarios.

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Mónica Patiño, estilista en Liz Adame Spa
Ámsterdam 147, Condesa

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Me fui al camellón porque oí el ruido fuertisisísimo y pensé que se estaba cayendo este edificio pero no, era el de Laredo. Cuando lo vimos el edificio estaba como si lo hubieran desmoronado y había una pipa de gas. Sentí terror porque vi los cables ahí en el piso y me imaginé que iba a explotar todo. Apoyamos a los soldados que están aquí, les cortamos el pelo, les lavamos el cabello, o sea, los consentimos un poco. Vinieron aquí y pasaron la voz, les dimos unos jabones y el vecino les dio permiso para bañarse porque estaban llenos de tierra desde el martes. Hasta el sábado no se habían cambiado. Recibimos como a 20. Nadie pensaba en ellos, les preguntamos si habían ido a su casa o a su plantel y nos dijeron que no, y se nos ocurrió eso. Los recibimos desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche.

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Juan y Fernando Ramírez, Tacos Don Juan
Juan Escutia 35, Condesa

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Estábamos aquí el martes 19. Lo sentimos de la chingada. Estábamos despachando y en el momento en que iba a servir un taco empezó a temblar. Yo creo que dura un poquito más, como el del 85, y se acaba la ciudad.
Aquí adelante en Laredo vimos el terregal que se formó por el edificio que se cayó. Pensé que si se cayó uno aquí, se habían caído varios. Es lo primero que piensas y en la gente que estaba a esa hora laborando o las señoras que estaban haciendo comida.
Ese día les llevamos comida a los voluntarios que estaban en el edificio en Laredo y Ámsterdam porque ya eran las 5 y aunque llegaba la ayuda no había comida. En la semana trabajamos normal, a ratos ayudábamos aquí enfrente que fue un centro de acopio. Mi hermano Gerardo estuvo casi todo el día dirigiendo el tránsito, a los que venían al centro de acopio, a los voluntarios que venían al derrumbe de Laredo, a los que iban a pasar, a los federales, esa fue nuestra labor los días subsecuentes al temblor.

[/et_pb_text][/et_pb_column][et_pb_column type=”1_2″][et_pb_image admin_label=”Image” src=”https://img.local.mx/2017/10/03_frutas.gif” show_in_lightbox=”off” url_new_window=”off” use_overlay=”off” animation=”left” sticky=”off” align=”left” force_fullwidth=”off” always_center_on_mobile=”on” use_border_color=”off” border_color=”#ffffff” border_style=”solid”] [/et_pb_image][et_pb_text admin_label=”Text” background_layout=”light” text_orientation=”left” use_border_color=”off” border_color=”#ffffff” border_style=”solid”]

María Solis, vendedora de fruta
Ámsterdam y Michoacán, Condesa

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Estaba aquí cuando tembló, se sintió horrible, lo primero que vi fueron los cables y el semáforo y de repente, ¡bum!, mucha tierra. Vi cuando se cayó el edificio, todos corrían hacia el camellón, trataban de resguardarse pero, pues, ¿dónde?, si no te cae un cable te cae un árbol, o te cae un edificio.
El edificio se cayó en segundos, fue muy rápido, se escuchó como cuando tiran una construcción, así fuerte, aunque lo que lo hizo muy escandaloso fue todo el polvo, prácticamente llegó a la esquina.
Al otro día vine a dejarle sándwiches a los soldaditos, y a la gente que estaba aquí. Los demás días no sabía si podía regresar o hasta cuándo iban a abrir la circulación. Tenía muchas dudas de qué iba a hacer, a esto me dedico, y de un día a otro tu vida… no sabes a dónde va a girar, porque al fin y al cabo yo dependo de esto, dependo de la colonia.
Hay gente que viene y me abraza y me dice “ay, qué bueno que estás bien”, aunque no te compren, es bonito que te abracen y te digan eso.

 

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Jormayer, gerente en el SEPS
Michoacán 81, Condesa

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Me tocó el temblor aquí, yo lo sentí muy fuerte, oía tronar los vidrios del edificio de enfrente que se derrumbaba y me asusté porque nos falta estrategia para saber qué hacer en esas situaciones, no estamos preparados para un sismo grande. Cuando pasó regresé por mi gato, Merlot. Me di cuenta de la magnitud del temblor cuando empecé a hacer mi recorrido por toda la Condesa con mi jefe, el señor Michel. Fuimos a ver que no fue un simple sismo, que de verdad habían muchas pérdidas.
El SEPS hizo un centro de acopio, de aquí mandamos todos los víveres, herramientas y medicinas, hacia Xochimilco, Puebla y alrededores. Nos poníamos de acuerdo: si a uno le faltaba medicinas, mandábamos medicinas, al otro, lo que necesitara y así. Fue una coordinación de toda la gente, del pueblo, no del gobierno. Porque del gobierno nunca se notó más que la presencia de los militares y los marinos.
El resto de la semana seguí ayudando, fui a lo de perros en el Parque México y fue muy triste porque muchos no tenían nombre, no tenían teléfonos de sus dueños. Si amas tanto a tu mascota ponle una placa con su nombre y tu teléfono porque los perros no hablan.

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Ricardo Tengle, venta de artículos de Navidad
Nuevo León 30, Condesa

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Estuve aquí cuando tembló y estuvo fuerte, de hecho nada más nos dio tiempo de salir a media calle y de ahí ya no nos movimos, porque se movían los árboles y ya no teníamos ni para dónde correr. Aquí somos 12 y todos salimos. De hecho vimos todo el humo, el olor a gas y todo eso. Los coches estaban parados todos, y había un tráiler de esos que traen coches nuevos, se movía muy feo y pensamos que se iba a voltear contra los coches.
Empezamos a ayudar aquí a los del edificio Laredo, por el shock y al ver que la gente estaba ayudando, decidimos ayudar un rato, pero también tuvimos que venir a cerrar la oficina y a sacar los coches que estaban aquí estacionados.
Fue un rato de ayudar, pero también de correr, de ir a ver a nuestras familias porque no vivimos aquí. Yo me fui como a las 5 o 6 de la tarde hacia el Desierto de los Leones y me tardé 4 horas para llegar a mi casa.
Mi familia y yo trajimos croquetas para perro, agua, víveres. Después me fui a Xochimilco pero no me dejaron pasar, me fui a Coapa que también estaba hasta el tope, y me fui a dejar todo a la Alberca Olímpica.

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