Selina
21 de julio 2018
Por: Andrea Cinta

Selina, lo que era el Hotel Virreyes se convirtió en un hotel para ‘nómadas digitales’

Selina inaugura su nuevo hotel en el Centro Histórico, con habitaciones compartidas o individuales, bar y co-working para todos, huéspedes o no.

Todos los días nace en algún lugar del mundo una empresa sin oficina. En el mejor de los casos es porque no la necesita; todo se puede abarcar desde las 108 teclas de una computadora. Para esos afortunados que trabajan desde cualquier lugar del planeta hay un nombre: los nómadas digitales. Son los que suben fotos en playas paradisiacas y aventuras imposibles de primavera a invierno, pero también los creadores de proyectos del diseño a la publicidad, de la moda a las finanzas. Hay de todo. Los nómadas se mueven todo el tiempo y los lugares a los que llegan deben de jugar diferente; Selina es esa empresa hotelera que entendió a la perfección las nuevas reglas, tan bien que se volvió un concepto, cuidado y replicado en sus 24 locaciones alrededor del mundo.

Selina abrió su nuevo hotel en la Ciudad de México, justo a la mitad de todo y todos: en el Centro Histórico, específicamente en el mítico Hotel Virreyes, ese edificio neocolonial con más de siete décadas de historia, por cuyas paredes pasaron muchas de las mejores fiestas que ha visto esta ciudad. En el Virreyes cohabitaban una curiosa mezcla de artistas rentando un cuarto para su estudio, estudiantes con gusto por socializar o viajeros de todo el mundo para los que los precios y el ambiente eran lo más atractivo. Si bien la intención de Selina es conservar ese ambiente relajado y abierto, su propuesta más llamativa es convertirse en el lugar de encuentro del talento, la creatividad y los proyectos que pueden venir de cualquier parte del mundo. Una suerte de centro de negocios al estilo nuevo milenio, con gente de cualquier parte, un bar con billar y cómodos sillones, staff preparando cocteles, biblioteca, oficinas compartidas o privadas con acceso al mejor wi-fi, salas de conferencias y al llegar la noche, una fiesta.

Sin bien la oferta principal es la hotelería –hay 600 camas que van desde una litera por 7 dólares en cuartos compartidos hasta una suite privada– el Selina Centro Histórico tiene la firme intención de ser referencia obligada para los que lleguen y también para los que ya están. Su centro de co-working ofrece desde estaciones de trabajo casuales y oficinas privadas, hasta salas de junta en renta por hora (puedes consultar sus tarifas aquí). Cualquier persona –huésped o no– puede acceder al bar del hotel a tomar una cerveza, un cóctel, probar algo de la cocina y seguramente conocer a alguien nuevo. Aunque también hay que tener muy presente la cartelera de eventos que planean y que darán a conocer cada semana a través de sus redes sociales: fiestas, encuentros de arte, talleres para emprendedores, entre otras cosas.

* Si te interesa el hospedaje las opciones son desde una noche, hasta temporadas tan largas como quieras (tal como funcionaba el Hotel Virreyes) y puedes ver los precios y las opciones de habitación en este enlace. Selina también tiene locaciones en otras partes de México como Cancún, Playa del Carmen y Puerto Escondido y Latinoamérica como Costa Rica, Guatemala o Panamá.

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