reclusa parda destacada
8 de enero 2020
Por: Diego Cera

Reclusa Parda: el nuevo restaurante/cantina oaxaqueña (cómoda y rica) en la Cuauhtémoc

En Reclusa Parda tienen comida oaxaqueña hecha con maíz 100% orgánico y una barra donde sirve mezcales, pox, bacanora y otras delicias independientes.

Reclusa Parda es el nombre de una de las arañas más peligrosas de Oaxaca y también el de un restaurante que abrió hace poco en la Cuauhtémoc, a un lado del Rokai. Originalmente iba a ser una especie de mezcalería, pero la comida tomó protagonismo y es tan rica que se convirtió en un restaurante donde uno puede ir también de noche a tomar un trago. Su menú es una reinterpretación de la cocina oaxaqueña tradicional, preparada por Alan Morales con ingredientes traídos desde Oaxaca cada semana.

Fotos: Facebook de Reclusa Parda.

El espacio está en una antigua bodega en Río Ebro que adecuaron para dale al comensal todas las comodidades. La decoración, a cargo del estudio ModoManera, es sobria: concreto crudo y madera natural. Esto ayuda a que uno preste atención a los detalles como la celosía o la estufa de barro oaxaqueño donde hacen sus tortillas de maíz orgánico todos los días.

La comida en Reclusa Parda

Una de las opciones más ricas en Reclusa Parda es el fundido oaxaqueño: queso de hebra fundido combinado con tasajo o, el que probamos nosotros y recomendamos mucho, con insectos: una mezcla de chapulines y hormigas chicatanas. El plato llega a la mesa sobre un tortillero de mimbre con tortillas (azules, rojas o amarillas) recién hechas. Para acompañar hay tres salsas diferentes, una de habanero, una de macha y la de miltomate, la más rica y oaxaqueña de todas. El chef Alan Morales nos contó que, aunque se trata de un platillo delicioso, no todos están abiertos a la idea de comer insectos, y por eso su menú incluye otras opciones. Si fuera por él pondría insectos en todos los platos. 

Bocoles de maíz azul con queso y quelites tiernos.

Fundido oaxaqueño de insectos.

Hay también veganos de setas con cebolla cambray, aguacate tatemado y flor de calabaza; bocoles de maíz azul con queso y quelites tiernos (que conviene comer cuando los sirven para apreciar mejor el sabor de la masa recién hecha); platillos del mar como aguachiles de camarón, tostadas almendradas de pulpo (favoritas) o tacos de pescado, todo viene de Buena Pesca que regulan el consumo responsable y sustentable y surten a varios buenos restaurantes del país.

Taco vegano.

Tostadas almendradas de pulpo.

La barra de Reclusa Parda

Reclusa Parda es especial por su selección de bebidas, la mayoría de marcas independientes. Todos sus mezcales, por ejemplo, vienen de Oaxaca y están hechos con diferentes tipos de agave, desde el espadín –el más común de todos–, hasta el jabalí o karwinskii que sólo crecen en las zonas altas y tardan aproximadamente 7 años en madurar. También hay ron, ginebra, bacanora y pox, todos de etiquetas nacionales. Su mixología incluye tragos con el mezcal de la casa, Lola, con sotol o con charanda, como el “Romance en Michoacán”, un cóctel dulce que marida bien con los platillos de la carta.

Con todo, Reclusa Parda es un lugar estético y cómodo para comer muy rico y beber muy rico. Le auguramos mucho éxito.

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