Es probable que, hoy por hoy, no haya mejor pan dulce que el de Odette. Lo digo seriamente, como quien sabe que acaba de vivir una experiencia religiosa. Imaginemos, por ejemplo, que se amanece nostálgico, pensando en las noches entre semana cuando mamá nos daba una concha de chocolate y leche caliente con apenas un toque de vainilla. Aunque es imposible regresar a ese momento —cuando éramos felices y no lo sabíamos a ciencia cierta, lo que sí podemos hacer es pasar por algunos lugares en los que ese apapacho, ese cariño, puede palparse otra vez. Saborearse una vez más.

Odette nació en 2016 en las Lomas de Chapultepec como una panadería artesanal cuyo objetivo no era la producción en masa, sino hacer de cada pan un pedacito de cielo, que la gente se sintiera abrazada con cada mordida, que la tristeza no se arraigara a lo más hondo de nuestra alma. Sin embargo, fue tanto su éxito que siete años después una nueva sucursal se instaló en la Plaza Popocatépetl, en la Codensa. La dueña, Odette Olavarri, logró que este lugarcito se mimetizara con el silencio de esta parte específica de la colonia, que quienes quisieran pasar un tiempo por ahí pudieran sentarse en la glorieta o en las dos o tres mesas que colocan cada día. 

Si bien no es un lugar tan cómodo como para pasar tres o cuatro horas probando cada una de las creaciones diarias, lo cierto es que lo mejor que se puede hacer es pedir pan para toda la semana, que te lo entreguen en una caja y a ver cuánto dura en la cocina. Incluso para ocasiones especiales, como el cumpleaños del jefe o de la chica que te gusta, tienen algo que supera todas las expectativas: mi favorito es el rol de canela y nuez —tan suave que parece que bailamos sobre una nube–, el panqué de zanahoria que incluye una crema de vainilla suave y nada empalagosa, su chocolatín, el rol de frambuesa y el crujiente de guayaba (parecido, por supuesto al famoso de Rosetta). 

También hay bebidas: café, matcha, leche dorada, calientes y frías; y quizá lo más tierno y encantador que tiene Odette: una ventanita a través de la cual te pasan tu pedido. Y es que aunque la panadería no es muy grande, lo cierto es que su arquitectura hace pensar que los detalles importan, que el que alguien piense en tu pan favorito (tal y como lo hacía mamá) es mucho más relevante que cualquier otra cosa: en esas pequeñas acciones —como en las piezas de pan de Odette— está manifiesto un inmenso cariño que, tal vez, no necesite de palabras para expresarse.

@odette_________

Plaza Popocatépetl 35, Condesa
Lunes a domingo | de 8 am a 7 pm