Oaxacaquí
25 de agosto 2018
Por: Andrea Cinta

Oaxacaquí: un exquisito restaurante oaxaqueño de la Santa María

Oaxacaquí es un restaurante oaxaqueño sencillo, auténtico y especial. La comida es de sazón casero y los productos llegan directo de Oaxaca cada jueves.

En Oaxaca la comida tiene permiso de llamarse increíble. Cuando los oaxaqueños vamos regresamos cargando chorizo, quesillo, crema, tasajo y tlayudas del mercado. Del puesto que sabemos más bueno y que no existe en otra parte. Comer oaxaqueño no siempre es fácil en una ciudad que le llama queso Oaxaca a casi cualquier cosa, aunque en la Santa María hay un restaurante sencillo, auténtico y especial: Oaxacaquí.

No es lugar de manteles largos; el plástico que cubre las mesas tiene el patrón de las flores típicas de las istmeñas. El menú es chiquito pero abarca lo importante. Lo que extrañamos. La comida es de sazón casero y con productos que llegan directo de Oaxaca cada jueves. Para el mole negro ocupan la pasta dulzona del Mayordomo; también para el chocolate que se sirve con leche o agua. Hay pan de yema para sopear ahí o llevarse a casa.

El dueño de Oaxacaquí es de Tlacolula y desde hace nueve años se dedica a traer Oaxaca a la ciudad. Empezó vendiendo queso en Aquí es Oaxaca, legendario puesto de delicias en el Centro Histórico. Después puso un  un puesto de tlayudas y mole, y hace seis años abrió Oaxacaquí en la plaza del Kiosko Morisco. El restaurante siempre tiene fila para entrar (los fines de semana doblemente larga).

También los precios son muy justos y se puede comer muy bien por muy poco. Hay molotes de papa con chorizo y arroz con chepil, una especie de quelite oaxaqueño. Lo más popular es el mole negro o el plato “no te hagas guaje”: cecina enchilada, tasajo y chorizo con nopal asado. Se sirve con arroz, frijoles, aguacate y queso asado.

Recomendamos pedir la sopa de frijol que preparan moliendo los frijoles con hoja de aguacate y un toque de pasilla. También el amarillo de res, que es un mole oaxaqueño muy especial, con chile amarillo sazonado con pitiona. El verde es otro mole delicioso que hacen a base de hierbas, espesan con masa y sirven con espinazo de puerco. Las tlayudas siempre son opción.

Sólo los fines de semana, en Oaxacaquí sirven el agua más nostálgica y especial para el oaxaqueño: horchata de arroz. La original se prepara con canela, almendra, ralladura de limón, y se sirve con trozos de melón y nueces. Entre semana siempre tienen tejate, el elixir de maíz, cacao blanco, huesos de mamey y flor de cacao.

Oaxacaquí se está expandiendo pues somos muchos oaxaqueños en esta ciudad. La clientela sólo aumenta con los tantos adoradores del mole y la tlayuda. Hace poco más de un año abrieron una sucursal en la colonia Roma, que tuvo que cerrar por el sismo. Ahora esperan que con suerte pronto puedan reabrirlo. Mientras tanto está Oaxacaquí en la Santa María, para quien quiera comer casero, oaxaqueño, delicioso y especial.

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