perro de mundo
12 de enero 2019
Por: Lucia OMR

Perro de mundo: una estética canina y tienda para mascotas a buen precio y de buen gusto

Entre su línea propia, Perro de mundo tiene collares, correas, camas, juguetes, mochilas, paliacates, moños y productos de aromaterapia. Y la estética es muy buena.

Perro de Mundo abrió sus puertas en 2010, después de dos años de diseñar sus primeros productos; desde entonces se ha convertido en la favorita de dueños de mascotas de la zona. Desde el principio buscaron crear productos funcionales y cómodos para perros y gatos, “es un homenaje a todos ellos que directa o indirectamente han sido parte de nuestra vida”, dicen los fundadores.

Entre su línea propia tienen collares, correas, camas, juguetes, mochilas, paliacates, moños y productos de aromaterapia. Lo que más éxito tiene son las camas con fundas removibles y lavables. El relleno es de PET reciclado. Los suéteres también son un éxito por sus diseños elegantes y de buen gusto. Pero lo más vistoso son las camisas de franela a cuadros tipo leñador, lo máximo : ).  A veces una mascota necesita más un baño que un accesorio; aquí tienen servicio de estética: baño completo para perros y gatos, cortes con máquina o tijera (según el pelaje del animal y el gusto del dueño). Los champús que usan son orgánicos y biodegradables con una variedad de fórmulas, olores y funciones específicas. Por ejemplo, el de lavanda es relajante, el de coco hidratante y el de toronja con menta es antipulgas. Los precios son accesibles y los encargados muy amables.

Además de todas sus bondades, Perro de Mundo es una empresa comprometida con el bienestar animal y apoyan a distintas organizaciones. Están por lanzar una línea de productos cuyas ganancias se irán para apoyar a perros sin hogar. “Estamos comprometidos en promover la adopción, así como las muchas cualidades de los perros mestizos”, todos son bienvenidos.

Finalmente, para realizar esta nota decidí llevar a mi perra Perla a un muy necesario baño y probar así la estética. Escogí el champú con aroma a geranio. Una hora más tarde salió un perro brillante y feliz:

Noté que Perla caminaba con más garbo, se sabía despampanante, tal vez era el paliacatito de franela que le pusieron o que todos la chuleaban y querían tocar. Decidí intentar subirme al metro con ella y replicar la experiencia de un perro parisino que alguna vez vi subirse al metro solo, digno, como un perro de mundo. Pero no logramos pasar de los torniquetes. Sólo se admiten perros de compañía en el subterráneo. Al menos por unas cuadras Perla se sintió un perro de mundo y yo, su orgulloso humano.

Antes y después de Perla

 

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