galerista
20 de julio 2017
Por: Patricia

Ser galerista en la Ciudad de México

Begoña Irazabal, galerista de breve, cuenta cómo es iniciar una galería independiente en el panorama del arte contemporáneo en México.

Sí lo pienso, creo que en el año 2012 no quería tener una galería como tal, quería hacer cosas para los artistas, hacer cultura, construir una plataforma de exposición y generar un contenido divertido para el público en general. Después me pareció sustancial que el coleccionismo emergente existiera (¿qué es coleccionismo emergente?): que la gente comprara obra de los artistas por los que yo apostaba y que yo conocía, a manera de poseer un archivo vivo que contara una historia y los representara como coleccionistas. Que pudieran sentirse identificados con la personalidad, el bagaje, la vida, la historia personal y no sólo fuera una mera cuestión de inversión.

© Erin Springer | Sample 14. 7 en breve

Creo que en un inicio nos identificábamos más con galerías como Vértigo Galería, Fifty24MX, Celaya Brother Gallery o la ya extinta Gurú que tenían una línea mucho más apegada a la ilustración y a los dibujitos oscuros u humorísticos. Después nos pareció que teníamos algo más en común con iniciativas como Lodos, Paralell, Galería Progreso o Galería Mascota por buscar discursos un poco más complejos, formalizar una línea más pensada, trabajar con un grupo determinado de artistas, conjugar distintos formatos, entre otras cosas.

Como galería o espacio independiente no es fácil hacer un statement: ¿Quieres ser comercial o quieres demostrar/convencer de “algo” con el trabajo de los artistas con los que trabajas?

En 2012 trabajaba en Arróniz Arte Contemporáneo, una galería comercial a la que le estaré eternamente agradecida por la oportunidad que me dieron de hacer mis practicas profesionales y luego de trabajar como asistente. Me di cuenta que haber estudiado Historia del Arte sí podía ser práctico y real, y no sólo se trataba de poder explicar en qué consiste el rizoma de Deleuze o el panóptico de Foucault.

Un día Jorge Rosano Gamboa, dueño de la marquería Casa Rosano, fue a Arróniz por unas piezas de Agustín González que una distinguida consultora de arte gringa había comprado para el hotel Rosewood en San Miguel de Allende. Jorge había estudiado artes plásticas en La Esmeralda y nos hicimos buenos amigos, me contó que ser un artista joven en el medio estaba muy complicado, las galerías consolidadas sólo querían trabajar con artistas de grandes ligas o con artistas que ya tuvieran un curriculum pesado.

© Jorge Rosano | Dubujos y tintas

Con el dinero de toda la enmarcada del Rosewood, Jorge decidió construir en su marquería unas paredes corredizas que convertían el espacio en un cubo blanco, un espacio expositivo durante el fin de semana para volver a ser marquería el lunes siguiente. Me invitó a colaborar con él. Así empezó breve.

breve porque era pop up gallery: sucedía un fin de semana cada dos meses. La cosa era que al no tener que gastar en renta, el asunto sí era negocio, pero la verdad es que la credibilidad muchas veces te las da el espacio físico, aunque esté vacío todos los días de la semana y sólo se llene en openings y ocasiones especiales. Qué maravillas arquitectónicas son la OMR, la kurimanzutto, Proyectos Monclova o Marso, en dónde la experiencia también es arquitectónica.

“Papaya” en Bajo el volcán, exposición de Lorena Herrera Rashid en Marso

La línea discursiva estaba muy relacionada con el dibujo y la ilustración. El chiste era que fuera accesible para los amigos que querían comprar algo para su casa nueva a solo meses de haberse salido de casa de sus papás. Nos dimos cuenta de que jalaba: la gente iba, tomaba cerveza, se reía, compraba y se hacían unos fiestones después de las inauguraciones. Las ganancias no eran para vivir de eso, pero eran un muy buen extra para mí, que trabajaba en museo público, y para la galería.

Caducifolios de Jorge Rosano Gamboa

Durante esta primera etapa tuvimos expos maravillosas como Negrura, una colectiva de mujeres brujas: Christian Castañeda, Sara Chabela, Natalia Efe y Elisa Malo. Organizamos Lunes de Christian Camacho, Caducifolios de Jorge Rosano Gamboa, y le dimos la oportunidad a otras disciplinas de mostrar su trabajo, como al despacho de diseño industrial PACA y a la joyería de Rodete, que presentó una caja de acuarelas naturales con pigmento obtenido de piedras. Pero también pasó que la gente empezó a juzgarnos por no ser conceptuales y vender lo fácil, lo decorativo, el dibujo simpático… Y eso a muchos les complica la cabeza.

Lunes de Christian Camacho

En 2015 las cosas se volvieron más serias. La oportunidad de llevar breve a un espacio físico y permanente se hizo realidad: vendí mi coche, mandamos a hacer muebles, hicimos contrato con la compañía de luz, pusimos Internet y le dimos la oportunidad a un par de artistas extranjeros de tener una expo individual en México.

Pero no nos la creíamos, la inversión era poca: “El que tiene tienda que la atienda” dice el dicho, y cuando eres un espacio expositivo no entiendes muy bien cómo debe funcionar, no te alcanza para pagarle un sueldo a alguien y que esté ahí. Tampoco confías mucho en que sea tan buen vendedor como tú y te convences pensando que lo mejor es tener otro trabajo, un cheque quincenal que te permita seguir teniendo la galería, pero, una vez más, como hobby –Error.

Information en breve

El hecho de no tener un plan financiero y que las cosas funcionan se debe a que o le caes bien a algún dios o que trabajas con artistas que de verdad son talentosos. Lo único que teníamos era un libro en el que las ventas se registraban, el dinero de producción y el correspondiente para los artistas, y nos dimos cuenta la banca en línea es tu mejor amiga. La clave está en pagarle a todo el mundo a tiempo, pero el dinero personal y el del negocio se empiezan a mezclar, eso se pone peligroso, aunado a que no sabes cómo constituir una sociedad. Lo que sí es que el espacio nos dio credibilidad y visión, la gente del mundo el arte nos empezó a tomar en cuenta e hicimos muestras más conceptuales, pero con sentido: Stronger de Amalie Jakobsen, Vistas de Gusano de Alessandro Arienzo, Liberación retardada de Sofía Garfias y un performance del irlandés Keef Winter.

Vistas de gusano de Alessandro Arienso

Mucha gente te dice que le entres a becas, pero las becas generalmente se las otorgan a espacios o proyectos que no tienen fines de lucro y a nosotros lo que nos interesaba era insertar las piezas en colecciones, que sí se vendieran y que esa lana permitiera que los artistas continuaran trabajando. También creemos en los negocios culturales y en que las industrias creativas sí pueden ser redituables tanto para el gestor como para el autor de las piezas. El objetivo principal era hacer buenas expos, generar cultura y mucho conocimiento, ser un referente educativo diferente y poderoso.

Obvio sí de Rachel Levit cuando breve estaba en Barrio Alameda

En febrero de 2016 fuimos por primera vez a una feria: Material Art Fair y tuvimos mucho éxito, fue la primera vez que subimos los precios y vendimos; vendimos a gente de Los Ángeles, de Missouri y de San Antonio.

Ahí es cuando te das cuenta de que algo estás haciendo bien, pero eso sólo te da el empuje para seguir invirtiendo y a veces se vuelve agotador pensar que nunca nada es ganancia o que nunca te puedes comprar un bolsón de millones. La gente tiene expectativas muy altas de tu trabajo, siempre opina, siempre dice que deberías representar a este o a este otro artista, tienes que estar muy seguro de lo que estás haciendo, o al menos parecer que lo estás.

La siguiente etapa de breve es bonita porque estuvo en el espacio más accesible de todos. Compartíamos con Homie, una cafetería en un sótano en la colonia Roma, y ahí no había que tocar un solo timbre para consumir exposiciones de calidad, algunas mejores que otras, pero el hecho de que no hubiera oficina lo hacía parecer más un espacio cultural museístico que una galería comercial. En ese espacio tuvimos exposiciones increíbles como Su nombre en la historia escrito está de Victoria Núñez Estrada o la colectiva Estado integrada por algunos de los artistas con quienes ya habíamos trabajado. También se presentó Sculpture as a Process de Sebastián Vizcaino, Asunciones y Consensos de Natalia Efe y proyectamos Cinema Burrito, una serie de 8 cortometrajes que exponían la vida en la frontera.

Exposición colectiva Estado en Homie

Algunas veces tuvimos que subarrendar el espacio para poder pagar la renta y es ahí cuándo te preguntas la razón por la cual este noble trabajo es tan complicado y cómo le haces para que la gente quiera comprar arte y no sólo tengas que acercarte a los peces grandes. Que puedas infundir que el hecho de poseer una pieza es una cuestión de trascendencia y de hacer historia.

Hoy, la galería breve trabaja con una lista de artistas en representación y una de colaboración con el objetivo de volverse adulta con ellos. Comparte espacio con la galería Marso en la colonia Juárez y parte de la idea de compartir lo “compartible” y sumar esfuerzos como dos proyectos completamente distintos que juntos pueden hacer más, mostrar más, dar más, educar más y no dejan de hacer y promover la cultura en México.

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