Siqueiros estuvo preso en Lecumberri 4 veces. En una de las crujías (como le llaman a los pasillos de las celdas) de la ex-cárcel inauguraron una exposición sobre él. Siqueiros, encarcelar la llamarada, además de estar en un lugar fascinante por imponente, tiene fotografías, documentos y unos biombos originales que pintó cuando era escenógrafo del grupo de teatro de la cárcel.

Siqueiros

La última vez que lo encarcelaron (1960) fue la más polémica, y también la más larga. Historias y sucesos alrededor de su lucha y días como prisionero hay tantas, que el Archivo General de la Nación llevaba casi 4 años planeando dedicarle una sala de exposición permanente. Finalmente, la muestra ya se puede ver y es un conjunto minucioso de elementos del fondo del Archivo General de la Nación, el Archivo Histórico de la Ciudad de México, el Archivo de la Sala de Arte Público Siqueiros y el de Héctor y María García. Ahora habita la crujía L de principio a fin.

El recorrido por la exposición

El recorrido es más bien la historia política de Siqueiros. Inicia con los documentos de la aprobación del delito de disolución social que condenaba a cualquier disidente del gobierno, luego hay algunas transcripciones de los informes de la policía secreta de la ciudad cuando espiaba a Siqueiros. Hay fotografías de su ingreso a Lecumberri y de todas las manifestaciones internacionales condenando su detención.

Siqueiros

Siqueiros

Siqueiros como escenógrafo del teatro de Lecumberri

Las piezas más llamativas tal vez son los biombos pintados por él, justo al centro de la crujía. Siqueiros era el escenógrafo oficial del grupo de teatro de Lecumberri y los dos biombos en la exposición son parte de ese trabajo. Uno de ellos desapareció durante muchos años y apareció en una subasta en el 2015, que el Archivo General de la Nación tuvo que frenar.

Además hay tres pequeñas salas adaptadas en las viejas celdas. Una tiene la recopilación de los poemas dedicados a Siqueiros durante en su tiempo en prisión (hay letras de Pablo Neruda, Efraín Huerta o Marcos Silber); otra elementos del grupo de teatro del que formó parte (una versión a escala de los biombos, las cartas que dirigía al gobierno para pedir materiales o un facsímil del guión original de una de las obras). Por último, una reproducción de la celda que el pintor utilizó como estudio.

Como uno de los pocos afortunados en Lecumberri –si puede decirse tal cosa–, Siqueiros tenía una celda para dormir y otra para pintar. Aunque la segunda suponía otra clase de prisión terrible para alguien acostumbrado a los vastos muros de la ciudad.

Siqueiros

Cuando Siqueiros fue liberado terminó el mural que había dejado inconcluso en el Castillo de Chapultepec. Debajo de la obra está una placa que reza algo así como “esta obra fue suspendida 4 años por diversas causas”. La nueva exposición permanente del Archivo General de la Nación desanuda esas causas en un recorrido de palabras, fotos y pinturas. Es la oportunidad, además, para pasear por esta prisión de fantasmas tan extravagantes como Pancho Villa, José Revueltas, Juan Gabriel, José Agustín o, desde luego, Siqueiros.

[snippet id=”57173″]

.

Más en Local:

La tumba de Tina Modotti en el Panteón de Dolores