hamaca
25 de mayo 2020
Por: Lucia OMR

Azoteas locales presenta: cómo convertir tu techo en un refugio idílico del descanso adulto

Hay algo verdaderamente hipnótico en estar suspendido en un pedazo de tela. Las hamacas en azotea y el color de los muros crean una "vacación mental". Estas son nuestras recomendaciones.

¿Qué es una hamaca si no una suerte de liana de la selva para adultos que necesitan descanso? De hecho, la palabra hamaca significa “árbol” porque antes, cuando las inventaron en las Antillas, estaban hechas de filamentos de corteza. Luego los mayas las perfeccionaron hasta llegar a la que usamos hoy. Dormir en una hamaca ha sido una forma de vida por cientos de años, y hay algo verdaderamente hipnótico y calmante en estar suspendido y columpiarse en un pedazo de tela. El tiempo pasa más ventilado y más lento tal vez por el mero hecho de estar como flotando.

Al igual que hemos pensado en las azoteas como una forma de reclamar el aire libre y revalorar los espacios urbanos, hemos pensado en las hamacas como esa liana idílica del descanso adulto. Como una (no)actividad perfecta de reflexión y sosiego. Y bueno, la idea de una hamaca en una azotea se genera sola. Quisimos averiguar un poco más sobre esta combinación y hablamos con Andrea Flores, diseñadora y fundadora de Comité de Proyectos (despacho de interiorismo), para saber qué tiene que hacer uno para convertir su azotea (grande, chica, con o sin jaulas de ropa) en un santuario de quietud. Andrea, cabe decir, tiene hamacas en su techo, y por eso fue perfecto hablar con ella para esta nota.

Primero: el color, dividido por tipo de muro

Las características de la azotea no importan mucho, dice Andrea, lo que hay que hacer muy bien es escoger los colores que transmiten la sensación de tranquilidad. Una recomendación es —para casi cualquier espacio— usar al menos tres colores diferentes de pintura – cada uno de ellos ayuda a crear diferentes emociones.

Hay que pensar en un color luminoso, uno cálido y uno vivo. Las paredes más altas permiten crear un aspecto de amplitud que —sin importar el tamaño de la azotea— siempre es deseable, y para lograrlo hay que pintarlas de un color luminoso. Para los muros más pequeños, los colores cálidos son ideales, pues son los que nos estimulan a pasar más tiempo en ese espacio. La sensación cálida también permite que uno sienta a la azotea como parte de su casa. Para pintar estos muros recomendamos Vinimex TOTAL Antibacterial, porque no hay manera de que se llenen de moho o hongos y se seca en 20 minutos. Además, no es tóxica para mascotas. Por su parte, los colores vivos deberían estar repartidos en los detalles y cosas más pequeñas: un buen truco es pintar las macetas o la herrería de un color como el Borgoña o Septiembre. El toque final puede ser un par de mesas —una al centro y una lateral—, un tapete de fibras naturales, un par de sillas con el respaldo inclinado y, para poder disfrutar la azotea de noche, una buena iluminación cálida.

 

Acentos de color

 

En pocas palabras:

1. Color luminoso en paredes altas

2. Color cálido en muros pequeños

3. Color vivo en detalles (mobiliario, hamacas, macetas, etc.)

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“¿Qué colores imaginamos cuando pensamos en lianas, selva, viento?” – Esos colores existen:

Conoce la paleta aquí y haz que tu azotea sea el escenario de nuevas realidades.

Ahora sí: la hamaca

Nada nos lleva a nuestro “lugar feliz” como una hamaca en la sombra. Y aunque la idea se acerca más a la playa, tenerla en nuestra azotea es un paso enorme para poder acceder, de la manera más rápida y práctica, a ese lugar “vacacional” de la mente.

En una hamaca uno puede mecerse, dormir una siesta, sentarse con los pies rozando apenas el suelo. Uno puede estar fijo flotando o en movimiento como de un barco. “¿Qué tan amplia debe ser una hamaca” – Lo suficiente para poder envolverte en ella.

¿Cómo colocar una hamaca?

 Para poner una hamaca en tu azotea es importante considerar dos cosas: la construcción del espacio y los materiales de los que está hecha la hamaca.

1. Lugar ideal: un muro o una parte de la losa que este sujeto a un castillo. Esto da el soporte necesario para aguantar el peso de una persona. La pieza que permite que la hamaca vaya de un lado a otro se llama hamaquero, puede ser de madera o de acero.

2. Instalación: cuando hayas identificado el muro que tiene soporte hay que taladrar para instalar el hamaquero. Por las condiciones ambientales de la Ciudad de México, conviene mucho conseguirlos de acero inoxidable con una apariencia muy tradicional o en versiones de lujo con una estética minimalista.

3. Altura: agrega ganchos, clips, cadenas de aluminio o una soga de fibra ultrarresistente en las “muñequillas”: los orificios en cada extremo de la hamaca y cuélgala de los hamaqueros a la altura que prefieras.

4. Tipo de hamaca: las de fibras naturales son muy buenas por su textura suave y por su alta capacidad para mantenerte fresco. Las hamacas de hilos sintéticos también son una buena opción, con ellas no sacrificas comodidad y, al contrario, le pones un poco más de color al lugar.

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